Hace poco terminé de leer este revelador libro de Ian Buruma, acerca del asesinato del polémico cineasta holandés Theo Van Gogh. Recuerdo la noticia pero en el momento no la seguí con profundidad, pero mi interés en el fanatismo religioso y las atrocidades a las que conlleva me acercó a esta interesante lectura.

Theo, controversial figura mediática holandesa, era un extremista de los buenos. Era un extremista de la libertad de expresión, y eso logró enfurecer a más de uno en el transcurso de su vida. Este llamado “fumador saludable”, dirigió una película con guión de Ayaan Hirsi Ali acerca del Corán como fuente del maltrato a la mujer. Esto logró que muchos musulmanes holandeses se indignaran ferozmente y lo amenazaran; sólo que uno de ellos si cumplió su amenaza y le disparó mortalmente a Theo una mañana de noviembre de 2004 en Amsterdam, cuando se dirigía en bicicleta a su trabajo.

El trabajo periodístico de Ian Buruma para reconstruir los eventos que llevaron a la muerte de Theo, nos esclarece el proceso de cambio y degradación social de lo que se ha considerado una de las sociedades más libres y tolerantes del mundo. Holanda, obsesionada por la tolerancia y la convivencia y atormentada por su pasado colaboracionista nazi y por el fantasma de Anna Frank, corre el riesgo de desarticularse por no proteger los valores de la ilustración y la modernidad occidental.